Articulación de la cadera
Articulatio coxae
- Sinónimo en latín: Articulatio coxofemoralis
- Sinónimo: Articulación coxofemoral
- Términos relacionados: Articulación de la cadera; Articulación coxofemoral
Definición
La articulación de la cadera (articulación coxal; articulación coxofemoral) es una articulación enartrosis o esférica, formada por la recepción de la cabeza del hueso femoral en la cavidad en forma de copa del acetábulo.
El cartílago articular sobre la cabeza del hueso femoral, más grueso en el centro que en la circunferencia, cubre toda la superficie con excepción de la fóvea de la cabeza del fémur, a la cual se inserta el ligamento redondo; el que recubre el acetábulo forma un anillo marginal incompleto, la superficie semilunar. Dentro de la superficie semilunar existe una depresión circular desprovista de cartílago, ocupada en estado fresco por una masa de tejido adiposo cubierta por la membrana sinovial.
Los ligamentos de la articulación son:
- Cápsula articular
- Ligamento iliofemoral
- Ligamento isquiofemoral
- Ligamento pubofemoral
- Labrum acetabular
- Ligamento transverso del acetábulo
- Ligamento de la cabeza del fémur
La cápsula articular es resistente y densa. Por arriba, se inserta en el margen del acetábulo, de 5 a 6 mm más allá del labrum glenoideo por detrás; pero por delante, se inserta en el margen externo del labrum y, frente a la escotadura donde el margen de la cavidad es deficiente, se conecta al ligamento transverso y, mediante algunas fibras, al borde del foramen obturador. Rodea el cuello del hueso femoral y se inserta, por delante, en la línea intertrocantérica; por arriba, en la base del cuello; por detrás, en el cuello, aproximadamente 1.25 cm por encima de la cresta íntertrocantérica; por abajo, en la parte inferior del cuello, cerca del trocánter menor. Desde su inserción femoral, algunas fibras se reflejan hacia arriba a lo largo del cuello en forma de fascículos longitudinales denominados retináculos. La cápsula es considerablemente más gruesa en la parte superior y anterior de la articulación, donde se requiere mayor resistencia; por detrás y por abajo es delgada y laxa. Está constituida por dos conjuntos de fibras: circulares y longitudinales. Las fibras circulares, zona orbicular, son más abundantes en la parte inferior y posterior de la cápsula, y forman un cabestrillo o collar alrededor del cuello del hueso femoral. Por delante se fusionan con la cara profunda del ligamento iliofemoral y obtienen una inserción en la espina ilíaca anterior inferior. Las fibras longitudinales son más numerosas en la parte superior y anterior de la cápsula, donde se refuerzan mediante fascículos bien definidos, o ligamentos accesorios, de los cuales el más importante es el ligamento iliofemoral. Los demás fascículos accesorios se conocen como ligamentos pubocapsular e isquiocapsular. La superficie externa de la cápsula es rugosa, está cubierta por numerosos músculos y se separa por delante del músculo psoas mayor y del músculo iliaco mediante una bolsa sinovial que con frecuencia comunica, a través de una abertura circular, con la cavidad articular.
La membrana sinovial es muy extensa. Comenzando en el margen de la superficie cartilaginosa de la cabeza del hueso femoral, cubre la porción del cuello contenida dentro de la articulación; desde el cuello se refleja sobre la cara interna de la cápsula, cubre ambas superficies del labrum glenoideo y la masa adiposa contenida en la depresión del fondo del acetábulo, y envaina el ligamento redondo hasta la cabeza del hueso femoral. La cavidad articular comunica en ocasiones, a través de un orificio en la cápsula situado entre el fascículo vertical del ligamento iliofemoral y el ligamento pubocapsular, con una bolsa sinovial ubicada en las superficies profundas del músculo psoas mayor y del músculo iliaco.
Los músculos en relación con la articulación son, por delante, el músculo psoas mayor y el músculo iliaco, separados de la cápsula por una bolsa sinovial; por arriba, la cabeza refleja del músculo recto femoral y el músculo glúteo menor, este último íntimamente adherido a la cápsula; medialmente, el músculo obturador externo y el músculo pectíneo; por detrás, el músculo piriforme, el músculo gemelo superior, el músculo obturador interno, el músculo gemelo inferior, el músculo obturador externo y el músculo cuadrado femoral.
Las arterias que irrigan la articulación provienen de la arteria obturatriz, la arteria circunfleja femoral medial y las arterias glúteas superior e inferior.
Los nervios son ramas articulares del plexo sacro, el nervio ciático, el nervio obturador, el nervio obturador accesorio y un filamento de la rama del nervio femoral que inerva el músculo recto femoral.
Movimientos.—Los movimientos de la cadera son muy amplios y comprenden flexión, extensión, aducción, abducción, circunducción y rotación.
La longitud del cuello del hueso femoral y su inclinación respecto al cuerpo del hueso tienen el efecto de convertir los movimientos angulares de flexión, extensión, aducción y abducción parcialmente en movimientos rotatorios en la articulación. Así, cuando el muslo se flexiona o extiende, la cabeza del hueso femoral, a causa de la inclinación medial del cuello, rota dentro del acetábulo con solo una pequeña cantidad de deslizamiento. La inclinación anterior del cuello afecta de manera similar los movimientos de aducción y abducción. A la inversa, la rotación del muslo, que es posible gracias a la inclinación superior del cuello, no constituye una simple rotación de la cabeza del hueso femoral en el acetábulo, sino que va acompañada de cierta cantidad de deslizamiento.
La articulación de la cadera presenta un contraste muy marcado con la articulación del hombro en cuanto a los mecanismos mecánicos, mucho más completos, para su estabilidad y la limitación de sus movimientos. En el hombro, como se ha visto, la cabeza del húmero no está adaptada en absoluto en tamaño a la cavidad glenoidea y apenas está restringida en ninguno de sus movimientos habituales por la cápsula. En la articulación de la cadera, por el contrario, la cabeza del hueso femoral se ajusta estrechamente al acetábulo en un área que se extiende sobre casi media esfera, y en el margen de la copa ósea queda aún más estrechamente abrazada por el labrum glenoideo, de modo que la cabeza del hueso femoral se mantiene en su lugar por dicho ligamento incluso cuando las fibras de la cápsula han sido completamente seccionadas. El ligamento iliofemoral es el más resistente de todos los ligamentos del cuerpo y se tensa ante cualquier intento de extender el hueso femoral más allá de una línea recta con el tronco. Es decir, este ligamento es el principal agente para mantener la posición erecta sin fatiga muscular; pues una línea vertical que pasa por el centro de gravedad del tronco cae por detrás de los centros de rotación de las articulaciones de la cadera, y por lo tanto la pelvis tiende a caer hacia atrás, lo cual es impedido por la tensión de los ligamentos iliofemorales. La estabilidad de la articulación puede estar garantizada también por la unión directa de los dos huesos a través del ligamento redondo; sin embargo, es dudoso que este ligamento ejerza una influencia significativa sobre el mecanismo articular. Cuando la rodilla está flexionada, la flexión de la articulación de la cadera se detiene por el contacto de las partes blandas del muslo y el abdomen; cuando la rodilla está extendida, por la acción de los músculos isquiotibiales; la extensión es limitada por la tensión del ligamento iliofemoral; la aducción, por el contacto de los muslos entre sí; la aducción con flexión, por el fascículo lateral del ligamento iliofemoral y la parte lateral de la cápsula; la abducción, por el fascículo medial del ligamento iliofemoral y el ligamento pubocapsular; la rotación hacia afuera, por el fascículo lateral del ligamento iliofemoral; y la rotación hacia adentro, por el ligamento isquiocapsular y la parte posterior de la cápsula. Los músculos que flexionan el hueso femoral sobre la pelvis son el músculo psoas mayor, el músculo iliaco, el músculo recto femoral, el músculo sartorio, el músculo pectíneo, los músculos aductores largo y corto, y las fibras anteriores de los músculos glúteos medio y menor. La extensión es realizada principalmente por el músculo glúteo mayor, asistido por los músculos isquiotibiales y la cabeza isquiática del músculo aductor mayor. El muslo es aducido por los músculos aductores mayor, largo y corto, el músculo pectíneo, el músculo grácil y la parte inferior del músculo glúteo mayor, y es abducido por los músculos glúteos medio y menor y la parte superior del músculo glúteo mayor. Los músculos que rotan el muslo hacia adentro son el músculo glúteo menor y las fibras anteriores del músculo glúteo medio, el músculo tensor de la fascia lata y el músculo iliaco y el músculo psoas mayor; mientras que los que lo rotan hacia afuera son las fibras posteriores del músculo glúteo medio, el músculo piriforme, los músculos obturadores externo e interno, los músculos gemelos superior e inferior, el músculo cuadrado femoral, el músculo glúteo mayor, los músculos aductores largo, corto y mayor, el músculo pectíneo y el músculo sartorio.
Referencias