Nervio óptico

Nervus opticus

  • Sinónimo en latín: Nervus cranialis II
  • Términos relacionados: Nervio óptico [II]

Definición

IMAIOS

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Número: II

Nombre: Óptico

Sensorial, motor o ambos: Exclusivamente sensorial

Origen/Objetivo: Células ganglionares de la retina

Núcleos: Núcleo geniculado lateral

Función: Transmite señales visuales desde la retina del ojo hacia el encéfalo. Se localiza en el canal óptico.

Descripción:

El nervio óptico, o nervio de la visión, está compuesto principalmente por fibras derivadas de las células ganglionares de la retina. Estos axones terminan en arborización alrededor de las células del cuerpo geniculado lateral, el pulvinar y el colículo superior, que constituyen los centros visuales inferiores o primarios. Desde las células del cuerpo geniculado lateral y del pulvinar, las fibras se dirigen hacia el centro visual cortical, situado en la cuña y en las proximidades de la fisura calcarina. Algunas fibras del nervio óptico, de pequeño calibre, pasan desde los centros primarios hacia la retina y se supone que regulan los cambios químicos en la retina, así como los movimientos de algunos de sus elementos (células pigmentarias y conos). Existen también algunas fibras finas, fibras aferentes, que se extienden desde la retina hacia el encéfalo y se considera que participan en los reflejos pupilares.

El nervio óptico es peculiar en el sentido de que sus fibras y células ganglionares son probablemente las terceras en la serie de neuronas que van desde los receptores hasta el encéfalo. En consecuencia, el nervio óptico corresponde más a un tracto de fibras dentro del encéfalo que a los demás nervios craneales. Sus fibras discurren hacia atrás y medialmente a través de la órbita y el agujero óptico hasta la comisura óptica, donde se decusan parcialmente. Las fibras mixtas provenientes de los dos nervios continúan en los tractos ópticos, los centros visuales primarios del encéfalo.

La porción orbitaria del nervio óptico mide entre 20 mm y 30 mm de longitud y presenta un trayecto ligeramente sinuoso para permitir los movimientos del globo ocular. Está revestida por una vaina externa de duramadre y una vaina interna proveniente de la aracnoides, las cuales se insertan en la esclerótica alrededor del área donde las fibras nerviosas atraviesan la coroides y la esclerótica del bulbo. Justo por detrás del bulbo del ojo, la arteria central de la retina, acompañada de su vena correspondiente, perfora el nervio óptico y discurre en su interior hasta la retina. Al penetrar en el agujero óptico, la vaina dural del nervio se continúa con la que reviste la órbita y el agujero óptico. En el agujero óptico, la arteria oftálmica se sitúa por debajo y hacia su lado externo. La porción intracraneal del nervio óptico mide aproximadamente 10 mm de longitud.

El quiasma óptico (chiasma opticum), de forma algo cuadrilátera, descansa sobre el tubérculo de la silla turca y sobre la porción anterior del diafragma de la silla turca. Se relaciona, por arriba, con la lámina terminal; por detrás, con el túber cinereum; a cada lado, con la sustancia perforada anterior. Dentro del quiasma, los nervios ópticos experimentan una decusación parcial. Las fibras que forman la porción medial de cada tracto y la porción posterior del quiasma no tienen conexión con los nervios ópticos. Simplemente se cruzan en el quiasma y conectan los cuerpos geniculados mediales de ambos lados; forman la comisura de Gudden. La parte restante y principal del quiasma está constituida por dos conjuntos de fibras: cruzadas y no cruzadas. Las fibras cruzadas, que son las más numerosas, ocupan la porción central del quiasma y pasan desde el nervio óptico de un lado hacia el tracto óptico del lado opuesto, decusándose en el quiasma con fibras similares del nervio óptico contralateral. Las fibras no cruzadas ocupan la porción lateral del quiasma y pasan desde el nervio de un lado hacia el tracto del mismo lado.

Las fibras cruzadas del nervio óptico tienden a ocupar el lado medial del nervio, mientras que las fibras no cruzadas ocupan el lado lateral. En el tracto óptico, sin embargo, las fibras se encuentran mucho más entremezcladas.

El tracto óptico discurre hacia atrás y hacia afuera desde el quiasma óptico, sobre el túber cinereum y el espacio perforado anterior, hasta el pedúnculo cerebral, y se enrolla oblicuamente sobre su superficie inferior. Sus fibras terminan en el cuerpo geniculado lateral, el pulvinar y el colículo superior. Se adhiere al túber cinereum y al pedúnculo cerebral a medida que los recorre. En la región del cuerpo geniculado lateral se divide en dos fascículos. El medial, de menor tamaño, forma parte de la comisura de Gudden y termina en el cuerpo geniculado medial.

Por su modo de desarrollo y por su estructura, el nervio óptico debe considerarse como una prolongación de la sustancia encefálica, más que como un nervio cerebroespinal ordinario. Al salir del encéfalo, recibe vainas de las tres membranas cerebrales: una vaina perineural de la piamadre, una vaina intermedia de la aracnoides y una vaina externa de la duramadre, la cual se conecta también con el periostio al atravesar el agujero óptico. Estas vainas están separadas entre sí por cavidades que se comunican, respectivamente, con las cavidades subdural y subaracnoidea. La vaina más interna, o perineural, envía un proceso alrededor de la arteria central de la retina hacia el interior del nervio y se integra íntimamente en su estructura.

Referencias

This definition incorporates text from a public domain edition of Gray's Anatomy (20th U.S. edition of Gray's Anatomy of the Human Body, published in 1918 – from http://www.bartleby.com/107/).

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