Ileo

Ileum

Definición

Antoine Micheau

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El íleon es la porción terminal corta del intestino delgado que sucede al yeyuno, sobre el cual se inserta la plica ileocecalis. El íleon desemboca en la luz del intestino grueso a través del orificio ileal.

Según Barone[1], la división clásica en yeyuno e íleon sigue siendo arbitraria, aunque la porción terminal, constituida por el íleon, presenta distinciones morfológicas y funcionales claras. Sin embargo, estas características aparecen de forma progresiva y no es posible definir un límite preciso entre los dos segmentos del tracto. Por ello, el yeyuno se describe conjuntamente con el íleon como el yeyuno-íleon:

El yeyuno-íleon está suspendido por un mesenterio amplio y es considerablemente más largo y más móvil que el duodeno. Comienza en la flexura duodenoyeyunal y termina en el orificio ileal.

FORMA EXTERNA Y DIMENSIONES:

El yeyuno-íleon es un tubo cilíndrico largo cuya superficie, cubierta por peritoneo, se aprecia lisa y brillante. Cuando está vacío, se aplana por la relajación de sus paredes. Moderadamente curvado, presenta una sección transversal casi perfectamente circular y una ligera curvatura en el borde libre, de modo que, al retirarlo de la cavidad abdominal y liberarlo de sus adherencias serosas, se enrolla naturalmente en espiral cuando se insufla. La porción cóncava, donde el mesenterio se inserta a lo largo de toda su longitud, se denomina borde mesentérico, denominado en ocasiones curvatura pequeña. En el lado opuesto se encuentra el borde libre o cara antimesentérica, que es convexo. Estos dos bordes están conectados por dos superficies lisas y convexas.

El diámetro del yeyuno y del íleon varía según la especie, el segmento examinado y su estado funcional. Es proporcionalmente mayor en los carnívoros que en los herbívoros, y generalmente más pequeño en los animales con tractos intestinales más largos. Por ejemplo, en un perro de talla mediana, el diámetro yeyunal sin distender es de aproximadamente 20–25 mm; en el ser humano, de 25–30 mm; en el caballo, de 35–45 mm; y en el bovino, de 25–30 mm. La longitud total promedio del yeyuno-íleon es de aproximadamente 3.5 metros en el perro, 7 metros en el ser humano, 22 metros en el caballo y 40 metros en el bovino. El diámetro puede más que duplicarse cuando está distendido o reducirse a la mitad cuando está contraído. Además, la luz se estrecha progresivamente en la mitad distal del tracto, mientras que la pared intestinal se vuelve más gruesa y firme. El conejo, no obstante, constituye una excepción: el extremo de su íleon está, por el contrario, dilatado, formando una ampolla ileal o sacculus rotundus.

La contracción o relajación nunca ocurre de forma simultánea en todo el yeyuno-íleon. Esto genera una alternancia muy irregular de segmentos dilatados y contraídos producida por las contracciones. En animales vivos, o poco después de la muerte durante la evisceración, es posible observar contracciones que se desplazan hacia el ciego a lo largo de segmentos más o menos extensos del intestino delgado. Estas ondas de contracción desaparecen tras cierta distancia, mientras que otras surgen en nuevas áreas. Su acción conjunta caracteriza el peristaltismo, mecanismo responsable del desplazamiento del alimento a lo largo del tracto.

ESTRUCTURA INTERNA

Todo el hueco del yeyuno-íleon está revestido por una mucosa blanda y aterciopelada debido a la presencia de innumerables vellosidades. De color gris rosado o amarillento, esta mucosa forma pliegues cuya disposición varía según la especie y la localización. En el ser humano, desde el final de la porción descendente del duodeno hasta el inicio del íleon, existen pliegues circulares —anteriormente conocidos como «válvulas de Kerckring»— que miden de seis a ocho milímetros de altura, son transversales y raramente completos. No pueden aplanarse por distensión y sirven para incrementar de manera significativa la superficie de la mucosa. Pliegues similares, aunque menos pronunciados o con una disposición diferente, se encuentran en otros mamíferos. Son menos regulares y menos prominentes en las especies con vellosidades más desarrolladas o en las que los pliegues de la mucosa son más irregulares y distensibles.

En determinadas localizaciones, la mucosa adquiere un aspecto distintivo debido a la acumulación de nódulos linfáticos y a la ausencia parcial de vellosidades. Estas estructuras se denominan nódulos linfáticos agregados (placas de Peyer). Su número varía ampliamente, desde unas pocas decenas en el perro hasta más de un centenar en el caballo, y su tamaño oscila desde unos pocos milímetros hasta varios centímetros o incluso decenas de centímetros: en el cerdo existe una sola placa de más de un metro de longitud en la parte terminal del intestino delgado. En general, estas estructuras están ausentes en el duodeno y se vuelven progresivamente más numerosas hacia el íleon; la dilatación terminal del íleon del conejo está completamente ocupada por dichos nódulos. En algunas especies se observa el patrón inverso: en el perro, los nódulos pueden encontrarse en el duodeno, y su número disminuye en la segunda mitad del yeyuno hasta desaparecer en el íleon.

El hueco yeyunal continúa sin interrupción con el del duodeno, pero el extremo del íleon suele estar delimitado por un orificio ileal algo estrecho. Este orificio se localiza típicamente en el vértice de una prominente papila ileal en el hueco del intestino grueso.

Referencias

[1] Anatomie comparée des mammifères domestiques: splanchnologie T1, Robert Barone - Vigot

[2] Illustrated Veterinary Anatomical Nomenclature 4th edition Gheorghe M. Constantinescu Thieme  ISBN 9783132425170

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